Prox Floating Game Vest: el chaleco que se configura para cada salida
La espuma sale y vuelve, los accesorios se desmontan y el cinturón pasa el peso a la cadera. Qué es este chaleco japonés y qué te permite hacer.
Índice del artículo
- Por qué un chaleco así se ve cada vez más en nuestras costas
- 7,5 kg de flotabilidad que se sacan del chaleco
- Delante lo que usas, detrás lo que cargas
- El cinturón SP: el peso a la cadera
- La gama: dos modelos japoneses, cinco referencias
- Qué es, qué no es y cómo ajusta
- Conclusión
- Autor
- Relacionados
- Info profesionales
- Comentarios
Introducción
Sales con dos cajas, los alicates, el grip, la botella y el chubasquero.
Todo eso pesa. Y todo eso termina en los hombros.
Y hay un momento, sobre la roca mojada, en el que además piensas dónde pisas.
El chaleco de flotabilidad ordena esas dos cosas a la vez: llevas tu material encima, con las manos libres, y flotas si caes al agua. Por eso en Japón se pesca con él desde hace años, y por eso cada vez se ve más en nuestras costas.
Prox trae su Floating Game Vest, un chaleco japonés resuelto desde el detalle: la flotabilidad entra y sale, los accesorios se desmontan y el peso se reparte donde tú decidas. Vamos a ver qué es, qué te permite hacer y también qué no es, porque en un producto de seguridad eso importa tanto como lo demás.
Por qué un chaleco así se ve cada vez más en nuestras costas
El material que llevas encima decide cómo pescas.
Con la mochila en el suelo, cada cambio de señuelo es un viaje: te agachas, abres, buscas, cierras y vuelves. Con el chaleco puesto, ese gesto se hace de pie y en el sitio donde estás pescando. Ahí está el primer motivo de que se haya extendido: el chaleco te deja pescar donde quieres estar, no donde has dejado la bolsa.
El segundo es el reparto del peso. Un chaleco distribuye la carga alrededor del cuerpo en lugar de colgarla de dos tirantes, y las referencias con cinturón llevan esa descarga un paso más allá. Cargues mucho o cargues poco, siempre se lleva más cómodo encima y repartido que a la espalda en una mochila.
Y el tercero es el que no se ve hasta que hace falta: la espuma. Escollera, espigón, roca mojada. Sitios donde pescamos con normalidad y donde una caída al agua con el material encima cambia por completo de escala. Llevar flotabilidad puesta no te quita movilidad, y el día que resbalas te da el margen para reaccionar.
No va de ir equipado. Va de pescar cómodo, con las manos libres y con margen de seguridad si algo sale mal.
7,5 kg de flotabilidad que se sacan del chaleco
Las cinco referencias declaran la misma flotabilidad: 7,5 kg.
La flotación son tres paneles rígidos de espuma de polietileno: dos en el pecho, uno a cada lado de la cremallera de cierre del chaleco, y otro más grande en la espalda. Van alojados en compartimentos que cierran con velcro. Se abre el velcro, se saca el panel, y ya está.

Eso convierte un chaleco en dos. Con la espuma dentro vas protegido donde hay riesgo real de caída. Con la espuma fuera te queda un chaleco ligero, con todos los bolsillos funcionando igual, para una jornada en zonas sin peligro de caída al agua. Y el día de escollera los paneles vuelven dentro en un minuto.
Hay un tercer beneficio que no suele aparecer en ninguna ficha: sin los paneles, el chaleco se queda en tela y se lava con comodidad. Un chaleco de mar come sal, sol y sangre de pescado, y poder meterlo limpio en el armario es lo que hace que dure temporadas.
Delante lo que usas, detrás lo que cargas
La lógica del chaleco cabe en una frase: delante lo que usas, detrás lo que cargas.
Delante van los dos bolsillos frontales, con las cajas de señuelos; los soportes de alicates; una bolsa de pecho desmontable y reversible, que se cambia de lado según con qué mano trabajes; y un portabotellas desmontable con desagüe, con medida para botella de 500 ml. Los bolsillos llevan desagües y cremalleras con tirador siliconado grande, de esas que se abren con los guantes puestos y con la mano mojada, que es cuando de verdad se nota. Es el acabado por el que se reconoce un chaleco japonés: cada pieza resuelta para funcionar con las manos ocupadas.
Detrás va el bolsillo grande trasero, y conviene saberlo antes de cargarlo: con el chaleco puesto no llegas, hay que quitarse el chaleco para sacar lo que metas ahí. No es un defecto, es cómo funciona cualquier bolsillo a la espalda. Pero ordena la decisión de qué guardas en cada sitio: ahí van el chubasquero, el bocadillo y los guantes de repuesto, y nunca las tijeras.
Arriba, en el centro de la espalda, hay una anilla en D grande, bastante mayor que las de los laterales: de ahí te cuelgas la sacadera y dejas de llevarla en la mano todo el día. Las laterales quedan para mosquetones y el grip. Completan el conjunto la tira reflectante trasera —solo detrás— para la última luz del día, y una correa de entrepierna en dos ramas, una a cada lado, cuya función es que el chaleco no se te suba por arriba si caes al agua.
Las medidas que publica Prox son las del PX399: bolsillos frontales de 17 × 8,5 × 24 cm, bolsillo trasero de 25 × 27 cm, bolsa de pecho de 9 × 4 × 14,5 cm y 58 cm de largo total. En cada bolsillo frontal entran dos cajas MEIHO VS-3010, que es como se mide de verdad la capacidad de un chaleco: con la caja de señuelos en la mano, no con una cifra en centímetros.
El cinturón SP: el peso a la cadera
Un chaleco lleno pesa, y el peso siempre acaba en el mismo sitio.
Las referencias marcadas SP llevan un soporte acolchado de cintura, desmontable con hebilla de clic, que traslada parte de la carga de los hombros a la cadera. La cadera aguanta peso toda la jornada; los hombros, a partir de cierta hora, no. Es la diferencia entre volver cansado de pescar y volver cansado de cargar.

«Con el cinturón puesto se nota bastante la descarga de peso en los hombros. Disminuye notablemente el cansancio.» — Ramón
El cinturón se quita entero cuando no lo quieres, igual que el portabotellas y que la bolsa de pecho. Ese es el patrón del chaleco: te lo configuras tú según la salida que tengas por delante. Chaleco completo, con flotabilidad y cinturón, para la jornada larga de escollera; chaleco pelado, ligero y con todos los bolsillos, para la mañana de arenal. Es el mismo producto haciendo dos trabajos.
La gama: dos modelos japoneses, cinco referencias
El Floating Game Vest llega en dos modelos, PX399 y PX313, y cinco referencias en total.
El PX399 son cuatro: PX399KG (negro/gris) y PX399KR (negro/rojo), sin cinturón; PX399SPKK (negro/negro) y PX399SPKR (negro/rojo), con cinturón SP. Lleva paneles de malla en los bolsillos frontales y el equipamiento más a la vista: trabillas portaherramientas, ribete de color y solapa rotulada. Las versiones con cinturón pesan 1.450 g; las de base, 1.200 g —ese dato no lo publica Prox: lo hemos pesado nosotros sobre una unidad real en la tienda—.

El PX313 es una referencia, la PX313SPKR (negro/rojo), también con cinturón SP. Sus bolsillos frontales son de tejido macizo, sin paneles de malla, y lleva menos accesorio a la vista, así que el perfil queda más limpio y con menos por donde engancharse. Sus bolsillos están dimensionados para la MEIHO VS-3020, más grande. Pesa 1.600 g, el más pesado de los cinco.
Y trae una solución que es suya y que el PX399 no lleva: unas cintas sujeta-caña de velcro, intercambiables, en el frontal. Sujetan la caña montada contra el pecho, con el carrete puesto, y te devuelven las dos manos libres sin soltarla. Ese es el momento de cambiar el señuelo, abrir la caja, rehacer el nudo o manejar el pez antes de devolverlo al agua. La alternativa de siempre era dejarla en el suelo o apoyada en una roca, que es donde se raya el blank, se llena de arena la bobina y se cae al primer descuido. Con las cintas puestas la caña va contigo mientras te mueves por la escollera. Y se quitan y se recolocan como el resto del equipamiento del chaleco.

Ninguno de los dos es superior al otro. Comparten construcción, flotabilidad, espuma extraíble y cinturón de cintura; lo que cambia es el vestido y alguna solución de carga. Son dos maneras de resolver la misma pesca, y el modelo y el color ya los eliges tú.
Qué es, qué no es y cómo ajusta
Es un producto de seguridad, así que te lo decimos claro.
El Floating Game Vest es una ayuda a la flotabilidad, no un chaleco salvavidas homologado. Puede salvarte si caes al agua con el material encima, y para eso lo llevas puesto. Pero donde te exijan ir con chaleco salvavidas, este no es el que cumple. Preferimos decírtelo aquí que lo descubras el día que te lo pidan.
Sobre la talla: las cinco referencias son talla única, con cintura hasta 130 cm. Y sobre el ajuste te contamos lo que hemos comprobado nosotros, con el chaleco puesto y no en una tabla: de 1,75 m y 75 kg hacia arriba va bien; por debajo de esa referencia puede quedarte holgado de hombros, sobre todo en cuanto el cinturón tira del peso hacia la cadera. Si andas por debajo, escríbenos antes de pedir y lo valoramos contigo.
Conclusión
Un chaleco que te montas tú para cada salida
Esto es lo que te llevas con un Floating Game Vest: 7,5 kg de flotabilidad que entran y salen con un velcro, un portamaterial con los bolsillos donde tienen que estar, accesorios que se quitan y se ponen —bolsa de pecho reversible, portabotellas con desagüe, anillas en D, tira reflectante— y, en las referencias SP, un cinturón que pasa el peso de los hombros a la cadera y se nota a partir de media jornada.
Es el detalle japonés puesto donde trabajan las manos: tiradores que se agarran con guante, desagües donde se acumula el agua, una anilla grande en la espalda para colgar la sacadera. Dos modelos, cinco referencias, y una espuma que sale cuando pescas donde no hay por dónde caerse y vuelve dentro el día de escollera. Ahí está el sentido de este chaleco.
Pesca en serio.
Recuerda, los que saben. Los que cuentan.
Ver el Prox Floating Game Vest en la tienda
Pesca en serio.
Recuerda, los que saben. Los que cuentan.
Autor

@ramonj_canadas
Gerente de El Pez Rosa
Zona de pesca: Mediterráneo Andaluz.
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